Vivir fuera cambia más cosas que el lugar donde vives
Vivir en otro país puede ser una experiencia extraordinaria. Puede significar oportunidades, crecimiento, libertad, relaciones nuevas y una vida que quizá no habría sido posible quedándose en el lugar de origen.
Y, al mismo tiempo, hay momentos en los que estar lejos complica las cosas.
Una crisis de pareja, ansiedad, una pérdida, problemas familiares, una decisión importante o simplemente una etapa difícil pueden sentirse de otra manera cuando la propia vida está construida a cientos o miles de kilómetros del país del que procedes.
No necesariamente porque quieras volver. Ni porque no estés adaptado.
Puedes estar perfectamente integrado en otro país y seguir necesitando, en determinados momentos, hablar con alguien en tu propia lengua y sin tener que traducir continuamente tu contexto.
Trabajo desde España y atiendo online a personas que viven fuera de su país. Muchas son españolas que residen en otros lugares; otras proceden de distintos países de habla hispana y buscan realizar su proceso psicológico en español.
El idioma importa, pero no es solamente una cuestión de vocabulario. Importan los matices, el humor, las formas de relacionarnos, las referencias familiares y culturales y todas esas cosas que normalmente no necesitamos explicar porque forman parte de nuestra manera de entender el mundo.
En psicoterapia, donde una palabra puede contener mucho más de lo que literalmente dice, poder hablar sin traducirte también puede formar parte de sentirse comprendido.
Hacer terapia en tu propio idioma es algo más que hablar español
Puedes dominar perfectamente el idioma del país en el que vives y desenvolverte en él cada día. Trabajar, negociar, hacer amigos e incluso construir una familia en otra lengua.
Pero hablar de uno mismo es diferente.
Hay experiencias que fueron aprendidas en una lengua determinada. Palabras familiares, recuerdos, expresiones, formas de mostrar afecto, enfadarse, bromear o explicar algo difícil que contienen matices difíciles de trasladar literalmente.
En terapia no solamente importa poder decir algo. Importa poder decirlo exactamente como lo vives.
A veces una persona puede hacer terapia perfectamente en una segunda lengua. Otras veces descubre que, cuando intenta hablar de emociones, relaciones familiares, recuerdos o experiencias especialmente íntimas, necesita realizar un esfuerzo adicional para encontrar las palabras.
Hacer psicoterapia en español puede eliminar esa capa de esfuerzo y permitir que la conversación sea más inmediata, precisa y natural.
Y cuando además existe cierta familiaridad cultural, muchas referencias no necesitan una explicación previa.
No porque todas las personas que hablan español compartan la misma cultura, sino porque disponer de una lengua común puede reducir la distancia justo en un lugar donde los matices importan mucho.
Los problemas de siempre, aunque vivas a miles de kilómetros
No todas las personas que buscan un psicólogo en español viviendo en el extranjero necesitan ayuda por el hecho de haber emigrado.
Puedes llevar años fuera, estar plenamente adaptado y haber construido una vida satisfactoria. Y aparecer ansiedad, una crisis de pareja, un duelo, dificultades familiares, rumiación, una etapa de desorientación o cualquiera de los problemas que podrían haberte llevado a buscar ayuda psicológica viviendo en tu país.
Vivir en el extranjero puede ser simplemente el contexto en el que está ocurriendo tu vida, no el problema que tenemos que resolver.
En estos casos, la terapia no necesita girar alrededor de la emigración. Trabajaremos sobre aquello que realmente te está ocurriendo.
La distancia, sin embargo, puede introducir algunos matices. Tal vez tu familia esté lejos cuando la necesitas. Quizá una relación importante se desarrolla entre dos culturas diferentes. Puede que tengas que tomar decisiones que afectan a varios países o que determinadas situaciones resulten más difíciles porque tu red de apoyo está repartida por distintos lugares.
Todo eso forma parte de tu realidad y conviene tenerlo en cuenta, pero sin convertir automáticamente el hecho de vivir fuera en una dificultad psicológica.
No parto de la pregunta «¿qué te ocurre por vivir en el extranjero?», sino de una mucho más sencilla: «¿qué te está ocurriendo a ti?».
Cuando vivir fuera empieza a pesar
Hay momentos, sin embargo, en los que el hecho de vivir lejos sí forma parte de lo que está ocurriendo.
Puede aparecer soledad aunque tengas personas alrededor. La sensación de no pertenecer completamente ni al lugar del que vienes ni al lugar en el que vives. El cansancio de desenvolverte durante años en códigos que no son exactamente los tuyos. La dificultad de acompañar a padres que envejecen desde la distancia o la culpa por no estar presente cuando ocurre algo importante.
También pueden cambiar las amistades, la relación con la familia y la propia identidad. Al volver a tu país descubres a veces que tampoco regresas exactamente al lugar que dejaste: los demás han cambiado y tú también.
Vivir fuera puede ensanchar enormemente una vida y, al mismo tiempo, obligarla a sostener distancias que tienen un coste emocional.
En otros casos aparece lo que suele llamarse duelo migratorio: no necesariamente porque quieras regresar, sino porque toda elección importante implica también algunas renuncias. Personas, lugares, costumbres, formas de vida o versiones de uno mismo que ya no están disponibles de la misma manera.
No se trata de patologizar esa experiencia ni de convencerte de que deberías sentirte de una determinada forma.
Se trata de comprender qué está pesando realmente y trabajar sobre ello cuando ese peso empieza a ocupar demasiado espacio.
A veces no necesitas elegir entre pertenecer aquí o pertenecer allí. Necesitas construir una manera suficientemente tuya de vivir entre las distintas partes de tu historia.
La distancia también cambia la forma de pedir ayuda
Cuando vives fuera de tu país, buscar ayuda psicológica puede plantear preguntas que antes ni siquiera existían.
Quizá no sabes dónde encontrar un profesional con el que puedas trabajar en español. Puede que los horarios sean difíciles de encajar, que el sistema sanitario del país en el que resides funcione de una manera que desconoces o que simplemente prefieras elegir a tu psicólogo por afinidad y confianza, y no limitarte a los profesionales disponibles cerca de tu domicilio.
La psicoterapia online amplía considerablemente esas posibilidades.
Ya no es imprescindible que el profesional adecuado para ti se encuentre en la misma ciudad.
Esto permite que la elección pueda hacerse atendiendo también a otras cuestiones: su experiencia, su manera de entender la psicoterapia, el tipo de problemas con los que trabaja y, sobre todo, si sientes que puedes establecer con él una relación terapéutica suficientemente buena.
La distancia física deja entonces de ser el criterio principal.
Naturalmente, trabajar online exige unas condiciones mínimas: disponer de privacidad, una conexión razonablemente estable y un lugar en el que puedas hablar con tranquilidad durante la sesión. También es necesario valorar cada caso y las circunstancias del país desde el que se realiza la consulta.
La ventaja no consiste simplemente en hacer por videollamada lo mismo que haríamos en una consulta. Consiste en poder elegir ayuda psicológica más allá del lugar concreto en el que te ha tocado vivir.
Psicoterapia online en español, estés donde estés
Llevo más de treinta años ejerciendo como psicólogo y actualmente trabajo exclusivamente online.
La distancia cambia el medio, pero no los principios fundamentales de mi manera de trabajar. Necesito comprender qué te ocurre, cómo has llegado hasta ahí, qué está manteniendo el problema y qué tendría que empezar a cambiar para que tu vida funcione de otra manera.
No utilizo un método idéntico para todas las personas. Según el problema y el momento podemos trabajar con conversación terapéutica, comprensión psicológica, regulación emocional y corporal, ejercicios prácticos, visualización, hipnosis clínica u otras herramientas que puedan resultar útiles.
No me interesa acumular técnicas. Me interesa encontrar qué puede ayudarte a ti.
El hecho de que vivas fuera de España será importante cuando realmente lo sea. Si la distancia de tu familia, la adaptación cultural, la soledad, una relación entre personas de distintos países o cualquier circunstancia relacionada con vivir fuera está influyendo en lo que te ocurre, formará parte del trabajo.
Y si no lo está, no tenemos ninguna necesidad de convertirlo en el centro de la terapia.
No trabajaríamos con «un español en el extranjero» o con «un latino que vive fuera». Trabajaríamos contigo, con tu historia y con el problema concreto que quieres resolver.
Dar el primer paso
Si vives fuera de España y estás buscando un psicólogo con quien poder trabajar en español, puedes ponerte en contacto conmigo y contarme brevemente qué te ocurre.
Y si procedes de otro país de habla hispana, el planteamiento es el mismo. Lo importante no es que compartamos nacionalidad, sino comprobar si puedo ayudarte y si mi forma de trabajar encaja con lo que necesitas.
La primera conversación también sirve para eso.
No necesitas tener perfectamente claro cuál es tu problema ni saber qué tipo de terapia necesitas.
Podemos empezar por entender qué está ocurriendo, qué quieres cambiar y si tiene sentido que trabajemos juntos.
La distancia geográfica no tiene por qué impedir una buena relación terapéutica. Pero tampoco doy por supuesto que cualquier terapeuta sea adecuado para cualquier persona.
El primer paso consiste simplemente en comprobar si éste puede ser un buen lugar para empezar.
